Tratamiento del Agua de la Piscina

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El tratamiento del agua de los vasos tiene como finalidad mantener la calidad del agua de baño, de forma que su uso no suponga un riesgo para la salud de los bañistas. Normalmente el tratamiento para mantener la calidad del agua del vaso consta de dos etapas: 1. Tratamiento físico 2. Tratamiento químico

TRATAMIENTO FÍSICO Para recoger los restos groseros y partículas físicas presentes en el agua de la piscina debemos disponer de un sistema de circulación del agua o circuito hidráulico que conduzca al agua a través de los sistemas de depuración disponibles. De la misma forma debemos saber el tiempo necesario para llevar a cabo todo el tratamiento del agua de la piscina, es decir: conocer su ciclo de depuración.

Ciclo de Depuración: Es el conjunto de operaciones continuas y simultáneas que permiten la depuración de todo el volumen de agua del vaso, en un período de tiempo determinado. Tanto el sistema de depuración como el de filtración y desinfección de cada vaso (en el caso de existir varios vasos) serán independientes. El tiempo de recirculación de toda la masa de agua no deberá exceder los siguientes tiempos: a) Vasos infantiles o de chapoteo: Una hora b) Vasos de profundidad media, igual o inferior a 1,5 metros: Dos horas c) Vasos con profundidad media superior a 1,5 metros: Cuatro horas d) Vasos de salto: 8 horas

La duración del ciclo dependerá de tres factores por tanto: tipo de vaso y sus dimensiones, de las dimensiones de las conducciones y de la potencia del sistema de bombeo. El agua de los vasos además deberá ser renovada con un aporte de agua nueva en una proporción que garantice la calidad exigida en el Anexo II del presente Decreto y siempre que las Autoridades Sanitarias lo estimen conveniente. Para poder cuantificar el agua aportada diariamente, es necesario la instalación de un contador en la entrada del agua de alimentación del vaso de la piscina. Además si se coloca un contador en el retorno, después de la filtración y antes de la desinfección del agua recirculada, se puede calcular el ciclo de depuración, ya que únicamente sería necesario medir el caudal suministrado por un minuto del filtro. Ciclo Depuración (m3/h)= Volumen de la piscina/ volumen tratado en una hora Conociendo el volumen del vaso y el volumen tratado en una hora se puede calcular cuanto tiempo es necesario para depurar el agua de toda la piscina, es decir, el ciclo de depuración.

CIRCUITO HIDRAÚLICO: Consiste en la recogida del agua del vaso a través de los “skimmers” o rebosadero perimetral, su conducción a la depuradora y el retorno del agua tratada al vaso. En el caso de que los circuitos de recirculación incorporen un sistema de aspiración por fondo, esta se realizara al menos a través de 2 puntos. El circuito está compuesto por las boquillas inyectoras laterales, las de fondo y por los skimmers o rebosaderos perimetrales. Ha de ser concebido para que bombee, filtre y haga refluir el agua, con el fin de favorecer la correcta circulación y la buena difusión-homogenización de los productos de tratamiento. Para lograr una correcta recirculación del agua, el sistema de extracción y retorno estará diseñado de forma que no quede ninguna “zona muerta”. Para ello el vaso no debe tener ángulos, recodos u obstáculos que dificulten la circulación del agua. En el caso de la existencia de skimmers, su localización debe ser estratégica, favoreciendo la movilidad hidrodinámica de toda la lámina de agua. En el diseño, se tendrán en cuenta los vientos predominantes de la zona, para orientar las boquillas y los skimmers a barlovento. En caso de disponer de rebosaderos perimetrales, es necesaria la instalación de un vaso de compensación, que acumule el agua desplazada por los usuarios bañistas. Este agua será utilizada para alimentar los tubos de aspiración de las bombas. Tanto skimmers, rebosaderos y vaso de compensación deberán estar protegidos con filtros groseros o cestas para retener objetos y evitar el paso de zapatillas, toallas, materias vegetales… que pudiesen obturar el circuito. La recogida del agua se debe realizar tanto por las tomas de fondo, como por skimmers/rebosaderos. Si se opta por captar una fracción superior al 50% del agua por superficie, es muy recomendable instalar boquillas inyectoras en el fondo, lo que favorecerá la recogida de sólidos floculados en suspensión por superficie, ya que se evita su sedimentado. Con este sistema se reduce en gran medida el uso del limpiafondos. En las piscinas con desbordamiento continuo (rebosadero perimetral) se instala, a una cota inferior, un depósito de compensación que acumulará el agua desplazada, siendo esta agua utilizada para alimentar los tubos de aspiración de las bombas.

SISTEMA DE BOMBEO. El sistema de bombeo está destinado para hacer circular el agua, para que pueda ser filtrada y tratada. Debe ser adecuado en función al tiempo de circulación específico para cada tipo de piscina. Las bombas deben garantizar en cada momento el caudal de circulación del agua. Se recomienda tener en reserva una bomba de seguridad para poder reemplazar una bomba averiada.

Filtración del Agua: Es cuando la masa de agua pasa por un medio poroso donde quedan retenidas todas las partículas y demás partículas coloidales que existan en suspensión. La filtración es la operación más importante del tratamiento físico del agua. Es el proceso físico destinado a la separación y retención de las partículas sólidas que provocan que el agua presente aspecto turbio. La filtración debe ser capaz de retener partículas de un tamaño superior a 20 μm. Una buena filtración reduce el consumo de desinfectantes (reduciendo la demanda de cloro del agua). Por el contrario una mala filtración provoca el consumo de gran cantidad de desinfectante y la producción de sustancias derivadas de la desinfección, como las cloraminas, que pueden tener carácter irritante. Para realizar el proceso de filtración debemos disponer de filtros, bombas y válvulas selectoras. La velocidad de filtración depende de dos factores, el primero es el área del lecho filtrante, y el segundo el caudal que lo atraviesa. La velocidad de filtración en cualquier caso será la que indiquen las características técnicas del filtro no pudiendo sobrepasar la misma. Velocidad filtración (m3/h/m2) = caudal (m3/h)/superficie(m2) Cuanto menor sea la velocidad de filtración, mayor será el rendimiento del proceso (efluente más purificado). Esto se debe a que los mecanismos que posibilitan la retención de las partículas por el lecho filtrante están condicionados por el tiempo de contacto. Tipos de filtros Vamos a encontrar dos tipos de filtro por retención en lecho filtrante y por retención en superficie:

Retención lecho filtrante · Sílice (arena) · Antracita Los filtros de arena suelen estar formados por cilindros cerrados de arena o de poliéster, más usados por su resistencia a la corrosión. Con una altura mínima de 1 m y permitiendo una expansión del 30%, trabajan a presión; el agua entra por la parte superior, pasa a través del lecho filtrante y es evacuada por el colector microrranurado por la parte inferior. El difusor de entrada del agua ha de garantizar el reparto homogéneo por toda la capa de arena. A veces se puede mejorar la filtración añadiendo un floculante. Se clasifican según la velocidad de filtración que a su vez depende de la granulometría, en: - lentos (8-20 m3/h/m2) - medios (20-40 m3/h/m2) - rápidos (40 m3/h/m2)

La uniformidad en la carga de filtración ha de ser al menos del 75 % para conseguir una saturación más regular. Pueden ser del tipo: - bicapa (inferior de arena y superior de hidroantracita) - multicapa (lechos filtrantes de granulometrías diversas y de diferentes medidas) El lavado se efectúa durante unos minutos a contracorriente y con agua del vaso que se evacua después por el desagüe. La vida útil de los lechos filtrantes depende del mantenimiento que se les aplique, pero puede estimarse en unos 3 años.

Desde la perspectiva de su uso, se pueden desglosar las siguientes partes: Cuerpo del filtro: de material polimérico (pvc). Es el soporte que contendrá el lecho filtrante y sobre el que se instalan todos los componentes restantes. Confiere resistencia mecánica y química frente a la composición y presión del agua. Acceso superior, que debe disponer de un manómetro-purgador para mantener la presión interior constante. El acceso superior está provisto de un cierre hermético desmontable. Entrada de agua sin tratar y difusor, éste favorece la dispersión del agua de forma homogénea sobre toda la superficie del lecho filtrante. Salida del agua filtrada: será a través de brazos colectores o a través crepinas (filtros mallados, que evitan la pérdida de lecho filtrante). Manómetros, para el afluente y el efluente (entrada y salida). Los filtros deberán estar equipados con dos manómetros, uno delante del filtro y otro detrás del mismo. El ensuciamiento de los filtros se traduce en un aumento de la presión. Según el tipo de filtro y siguiendo las indicaciones del fabricante, el lavado de los filtros deberá realizarse cuando los manómetros indiquen la presión de obturación.

Los filtros de lecho filtrante funcionan de la siguiente manera: - El agua sin tratar (que proviene del vaso) es conducida al interior del filtro, el difusor realiza un rociado del agua a tratar sobre el lecho filtrante. - Las arenas retendrán todas aquellas partículas superiores a 20 μm. El efluente se recoge en la base del filtro y es reconducido por el retorno a la piscina. - Como consecuencia de la reiteración de este proceso se produce una acumulación de sedimentos en el lecho filtrante, lo cual puede llegar a colmatar y cementar las arenas, lo que redunda en un empobrecimiento de la calidad del filtrado y un aumento del gasto energético debido al aumento de la presión de trabajo.

b) Separación por retención en superficie: · Cartuchos · Diatomeas

Los filtros de cartuchos trabajan a presión y según la superficie a filtrar se necesita un número mayor o menor. Los cartuchos de celulosa o de fibra sintética se limpian con agua a presión hasta que el envejecimiento exige su sustitución. La velocidad máxima de filtración no debe superar los 2 m3/h/m2. Cuanto menor es el tamaño de poro del cartucho, mayor calidad tiene el agua filtrada. En este tipo de filtros no se pueden utilizar floculantes y se debe realizar un control de los soportes y las juntas anualmente.

Los filtros de tierra de diatomeas se presentan en forma de depósitos cilíndricos o esféricos en el interior de los cuales hay unos soportes de platos en paralelo, o placas verticales vacías, sobre los cuales se forma la capa de diatomeas. La tierra de diatomeas es un polvo blanco de elevada porosidad que se obtiene de restos fosilizados de plantas marinas y que tiene un uso muy extendido como material filtrante. Cuando se pone en marcha el sistema, el flujo de agua en su interior forma la precapa de diatomeas en toda la superficie de los elementos filtrantes. Al pararse el bombeo, las diatomeas van al fondo del filtro, repitiéndose el ciclo cada vez que se inicia el proceso. Su estado de saturación se controla por diferencia de presión entre la entrada y la salida. Cuando la saturación es muy rápida, debe reposar la carga de diatomeas. La granulometría de las diatomeas es aproximadamente ente 5 y 45 mm y la velocidad de filtración no ha de sobrepasar los 5 m3/h/m2. La adición de coagulantes también está contraindicada ya que se produciría una rápida saturación del filtro. Este tipo de filtro proporciona un agua de gran calidad, siempre que el mantenimiento sea esmerado cambiándose la materia filtrante de manera periódica y se lleve a cabo un examen completo de los soportes con el fin de evitar la pérdida de arena de diatomeas.

Válvulas selectoras Una de las tareas básicas que requiere una piscina es la de un buen mantenimiento del agua por medio de su filtración. Un trabajo habitual que se tendrá que realizar, por tanto, será el manejo constante de las diferentes funciones que ofrecen los filtros, en beneficio sobre todo de la perfecta higiene del agua de la piscina. El diseño de las actuales válvulas permite realizar un gran número de operaciones con gran facilidad. La instalación de las válvulas puede realizarse de forma lateral o sobre el cuerpo del filtro. La sección de una válvula permite comprender su funcionamiento, y como permiten los cambios de sentido dentro del circuito hidráulico. Las maniobras de las válvulas pueden ser las siguientes:

FILTRACIÓN: Funcionamiento normal de la piscina. Agua va derecha a la piscina. Observar el manómetro que me indica el grado de saturación del filtro.

LAVADO: Cada carga de arena forma miles de canales de paso, que recogen todas las materias que contiene y que quedan retenidas en la arena filtrante y en consecuencia el número de canales libres al paso del agua va disminuyendo constantemente. Es por este motivo que la presión se eleva progresivamente, indicando que la arena circulante no puede admitir más suciedad y es necesaria su limpieza procediendo de la siguiente forma: Se coloca la válvula selectora en posición "LAVADO", y con las válvulas de sumidero y skimmers abiertas, se pone en funcionamiento la bomba. Efectuar esta maniobra durante 2 minutos. Con esta operación se habrá vertido al desagüe toda la suciedad que obstruía el filtro

ENJUAGUE: Después de haber realizado un "LAVADO" del filtro, el agua durante unos segundos llevaría agua a la piscina de color turbio. Para evitarlo existe esta posición de "ENJUAGUE". Inmediatamente después del "LAVADO" se sitúa la válvula en posición de "ENJUAGUE" y se conecta la bomba durante 1 minuto, transcurrido este tiempo se para la bomba y se sitúa la válvula en "FILTRACIÓN".

RECIRCULACIÓN: En esta posición la válvula selectora efectúa el paso del agua procedente de la bomba directamente a la piscina, sin pasar por el interior del filtro. Sirve para llenado o para tratamiento de choque.

VACIADO: En el caso de que la piscina no pueda desaguar directamente al alcantarillado, por no existir desagüe a nivel del fondo de la piscina, el vaciado puede realizarse por medio de la bomba del filtro. Situar la válvula selectora en posición "VACIADO". Con la válvula de sumidero abierta se conectará el motor. Para que la bomba aspire, tienen que mantenerse llena de agua toda la conducción de agua del sumidero. Antes de conectar el vaciado se asegura que las válvulas de skimmers y limpiafondos están cerradas.

CERRADO: Como su nombre indica se utiliza para cerrar el paso del agua del filtro a la bomba, se utiliza para poder abrir el cesto de la bomba (prefiltro) y limpiarlo.

TRATAMIENTO QUÍMICO El objetivo de la desinfección es eliminar los microorganismos presentes en el agua de baño, de forma que no se puedan transmitir agentes infecciosos a los bañistas y asegurar que cualquier organismo patógeno que entre en el agua sea también rápidamente inactivado. Esto implica que el agua además de estar desinfectada, debe ser desinfectante. Para el tratamiento del agua puede utilizarse cualquier producto de los autorizados por la autoridad sanitaria competente. Además la utilización de productos químicos se debe adecuar a la legislación vigente sobre notificación de sustancias y clasificación, envasado y etiquetado de sustancias y preparados peligrosos, así como almacenamiento de los mismos (Ver Módulo 7). La adición de desinfectante o cualquier otro aditivo autorizado, se debe realizar mediante dosificación automática o semiautomática, nunca manual, salvo emergencia y, obligatoriamente, en ausencia de bañistas. Los productos químicos más utilizados son: 1. DESINFECTANTES CLORADOS: hipoclorito sódico, hipoclorito cálcico, dicloroisocianurato sódico, ácido tricloroisocianúrico. 2. DESINFECTANTES NO CLORADOS: bromo, ozono, biguadinas. 3. OTROS PRODUCTOS QUÍMICOS TRATANTES DEL AGUA: cloruro sódico (hidrólisis salina), plata coloidal, alguicidas, reguladores de pH, floculantes.

Desinfectantes Clorados: Significa que contienen cloro (Ver Cloro en página 24). Para la desinfección del agua de la piscina lo más recomendable hoy en día es el cloro ya que es un eficiente bactericida y alguicida si se usa correctamente. La cantidad de cloro a añadir depende de la temperatura del agua, extensión de la piscina, exposición al sol y presencia de otras sustancias químicas del agua.

Los desinfectantes clorados más utilizados son los siguientes: - Hipoclorito sódico - Hipoclorito cálcico - Dicloroisocianurato sódico - Ácido tricloroisocianúrico Hipoclorito sódico: Es el desinfectante más utilizado. Se presenta en el mercado en forma de disoluciones de distinta concentración, desde 40 g/L hasta 150 g/L. La adición se debe realizar mediante dosificador en la recirculación, de forma que el producto llegue al vaso diluido, además de favorecer su homogeneización. Tiende a aumentar el pH del agua por la generación de hidróxido sódico como subproducto.

Hipoclorito sódico + agua = ácido hipocloroso + hidróxido sódico La dosificación de desinfectante puede situarse antes del filtrado, aunque es más recomendable instalar la inyección después de la filtración, ya que se habrá eliminado gran parte de la materia orgánica, y por tanto se reducirá notablemente el consumo de hipoclorito, debido a una demanda de cloro menor. Hipoclorito cálcico: Producto sólido blanco, con presentaciones en tabletas o granulado. En el agua reacciona de la siguiente forma: Hipoclorito cálcico + agua = ácido hipocloroso + hidróxido cálcico Aumenta la dureza del agua (aporta calcio) y también aumenta el pH (aporta hidróxido cálcico). Es un producto muy estable (si se almacena convenientemente puede durar hasta 2 años). Dicloroisocianurato sódico: También llamado dicloro o sal sódica. Las presentaciones suelen ser granulados. En el agua reacciona de la siguiente forma: Dicloroisocianurato sódico + agua = ácido hipocloroso + ácido cianúrico Su uso continuado modifica poco el pH (generación de ácidos débiles, como subproductos). Los límites máximos de isocianuratos son de 75 mg/L. Su uso está recomendado para tratamientos de choque, ya que es un producto de disolución rápida. Ácido tricloroisocianúrico: También llamado tricloro. Las presentaciones usuales son en polvo y en tabletas. Es de disolución más lenta que el diclorocianurato sódico. Al entrar en contacto con el agua reacciona de la siguiente forma: Ácido tricloroisocianúrico + agua = ácido hipocloroso + ácido cianúrico Su uso continuado provoca disminución de pH (genera ácidos). Los límites de isocianuratos son de 75 mg/l. Producto de disolución más lenta. Se recomienda en tratamientos de hibernación.

Desinfectantes No Clorados:

Son aquellos que no contienen cloro. Los desinfectantes no clorados más usados son: - Bromo - Ozono - Biguadinas

Bromo Tiende a acidificar el agua, siendo necesario dosificar una solución alcalina de carbonato sódico u otra base para mantener el pH adecuado (7,2-7,4) para una buena desinfección. La concentración de bromo residual total debe mantenerse entre 2-4 ppm. Este biocida se aconseja para piscinas climatizadas o vasos de spa (lugares cerrados), para evitar los olores típicos a piscina, provocados por cloraminas.

Ozono: Su principal función es la oxidación. Al no tener carácter residual, debe utilizarse conjuntamente con otro desinfectante compatible de acción residual. Una vez que el ozono ha actuado eliminando gran parte de la carga orgánica, la dosificación de cloro es utilizada en su mayor parte en la producción de cloro libre residual. El “olor de piscina” tiende a disminuir y la cantidad de cloro utilizada es menor. El agua no debe contener ozono a su vuelta a la piscina. Tiene como desventajas principales que son necesarias instalaciones voluminosas, el mantenimiento requiere un alto coste y es necesaria una intensa aireación de los locales, al ser un gas tóxico. La inyección de ozono (gas) en el circuito de recirculación del agua (líquido) se consigue mediante un sistema basado en el efecto Venturi, “el paso de un fluido por una conducción de sección menor provoca que aumente su velocidad y con ello una reducción de la presión”. La reducción de la presión se traduce en un vacío sobre el fluido con lo que se consigue la incorporación del gas en el líquido.

Clorhidrato de polihexametileno-biguanida:

Generalmente llamado Biguanidas. Son productos que deben utilizarse en piscinas de aforo reducido pero no en piscinas de uso público, con un gran aforo. No tienen carácter oxidante, actúan como bactericidas, aunque su acción es más lenta que los desinfectantes habituales.

Otros Productos Químicos: Cloruro Sódico: El proceso se denomina Hidrólisis Salina. Mediante la aplicación de diferencias de potencial en células de electrólisis se genera cloro gas (Cl2) a partir de NaCl disuelto en el agua. Este proceso se basa en la siguiente reacción de reducción: NaCl ---> Cl- + Na+ disolución cloruro sódico en agua 2Cl- ---> Cl2 + 2e- semirreacción de reducción

Plata Coloidal: Es un sistema electrofísico donde los iones plata y cobre (Ag+ y Cu+2) se generan por alimentación con corriente eléctrica continua de bajo voltaje en una serie de placas instaladas en paralelo, estos cationes se combinan con aniones OH- para formar hidróxidos que, posteriormente actúan como floculantes. La plata coloidal hay que mantenerla a la sombra en envase negro o azul que impida el paso de la luz. Su adición al agua hay que realizarla mediante dosificador, siendo la dosis activa de 0,05 ppm. En el proceso de floculación actúan como bactericidas, alguicidas y fungicidas. Finalmente, los filtros retienen los agregados de diverso tamaño en profundidad.

Alguicidas: Para combatir el crecimiento de las algas existen varios productos, entre los que destaca por su uso más habitual el sulfato de cobre, el cual se debe utilizar con precaución debido a su toxicidad, siendo suficiente para que ejerza su acción una dosis de 0,1-2 ppm de ión cobre según los casos. Durante el período de ausencia de bañistas, se puede utilizar preparando una solución de sulfato de cobre. Una cloración con altas dosis consigue similares resultados alguicidas pero siempre ha de realizarse en horas de ausencia de usuarios.

Reguladores de pH: En el caso concreto del agua de una piscina el pH se modifica añadiendo productos reguladores de pH, como pueden ser pH-PLUS (aumenta el pH) o pH-MINUS (disminuye el pH).

En las zonas ricas en rocas calizas el agua presentará un alto contenido de carbonato cálcico, siendo un agua más dura y básica. El pH del agua puede variar desde 7.8 hasta 8.2. Además el uso de desinfectantes como el hipoclorito sódico también provoca aumentos de pH. El agua ácida se presenta por ejemplo en el agua de lluvia, que aunque en un principio es neutra, disuelve dióxido de carbono atmosférico, con lo que podemos encontremos aguas ácidas. Para corregir desviaciones de pH existen los denominados productos correctores del pH, tanto del ácido como del básico. Su presentación es normalmente en disolución y se dosifican mediante bombas de membrana en la recirculación. Pueden encontrarse formatos sólidos, en gránulos o tabletas, su dosificación se realiza con dosificadores (Ver página 55). Ø MINORADOR DE pH: Son disoluciones concentradas de ácidos. Normalmente ácido Sulfúrico o ácido Clorhídrico. Son productos extremadamente peligrosos, producen quemaduras muy graves. Ø AUMENTADOR DE pH: Son disoluciones de distintas concentraciones de hidróxidos, pudiendo ser Hidróxido Sódico, Cálcico o Potásico. Son igualmente peligrosos, produciendo también quemaduras muy graves. Ø MANTENEDOR DE pH: En el mercado existen productos destinados a obtener un pH constante. Reducen las oscilaciones y lo mantienen en un rango óptimo. Son mezclas tampón, las más utilizadas son los sistemas carbonatos-bicarbonatos y dihidrógeno-monohidrógeno fosfatos. Su aplicación debe realizarse sobre aguas con un pH óptimo, y es recomendable para épocas de lluvias.

Floculantes, Coagulantes: El objeto fundamental de la floculación es mejorar la eficacia de los filtros aumentando el tamaño de las partículas a eliminar, ya que si las partículas son muy pequeñas no quedan retenidas en el lecho filtrante y retornan al vaso produciendo un enturbiamiento del agua. Los floculantes se inyectan en el circuito de recirculación mediante bomba dosificadora. Los más utilizados son el sulfato de aluminio a dosis de 5 a 20 mg/l y el polihidroxicloruro de aluminio a dosis de 0,5 a 2 mg/l.

Dosificadores y Detectores: Todos los productos con los que se trate el agua de la piscina se han de añadir en el punto más adecuado del sistema de recirculación. La adición de productos directamente en el vaso es una práctica prohibida y sancionable según la normativa vigente. Existe una gran variedad de dosificadores de desinfectantes químicos para piscinas. Se pueden dividir en dos grupos:

1. Adición de desinfectantes sólidos (en pastillas normalmente): Se conoce comúnmente como “Clorimax”. Es un depósito hermético, que se rellena de pastillas de desinfectantes sólidos (isocianuratos, hipoclorito cálcico) por la parte superior con tapa. Dispone de un sistema de regulación de la presión interna (purga). Presenta conexiones de entrada y salida de agua filtrada, que lo atravesará disolviendo el desinfectante sólido. El caudal que pase por el Clorimax condicionará del nivel de desinfectante que encontraremos en la piscina (a mayor paso de agua, más producto se disolverá). El caudal se puede regular manualmente o automáticamente: Regulación manual: consiste en condicionar el flujo de agua en función de la apertura de la llave de paso del agua filtrada. Regulación automática: mediante la instalación de una electroválvula que regulará el caudal por el interior del depósito. Las electroválvulas pueden programarse con temporizadores o con sondas o “Vigilantes” (detectores electrónicos).Los temporizadores se programan manualmente en función de la experiencia previa y de los resultados de CLR obtenidos mediante análisis en el vaso.

2. Adición de desinfectantes en disolución : Son bombas de membrana que aspiran disolución de un depósito y la inyectan en una parte de la recirculación. Este sistema se aplica tanto para la dosificación de disoluciones de desinfectantes (hipoclorito) como para disoluciones reguladoras de pH (ácidos y bases). La dosificación de las disoluciones se regula como en el caso anterior, mediante la conexión a un temporizador o a un detector electrónico: Detectores electrónicos: Están conectados a un sistema de electroválvulas o a un relé (bombas de membrana) que conectan o desconectan la adición de producto en función de los resultados analíticos obtenidos. Estos detectores pueden estar basados en diversas técnicas:

Detectores amperiométricos: La determinación amperiométrica mide la intensidad de corriente entre un ánodo y un cátodo, ambos sumergidos en una misma disolución, que ofrecerá una resistencia al paso de esta corriente. El agua pura no es conductora de la electricidad, pero sí cuando contiene sales o solutos, que conducen la electricidad. La intensidad de corriente es proporcional a la concentración de la sustancia y permite cuantificarla.Los detectores pueden expresar los resultados del análisis en mili-electronvolts (intensidad de corriente) o mediante un transductor, que realiza la conversión, expresar el resultado en concentración de cloro libre residual. Detectores colorimétricos: La colorimetría se basa en el principio siguiente: “cuando un haz de luz monocromática (un solo color) con una intensidad inicial atraviesa una celda que contiene una disolución, ésta absorberá parte de esa luz, provocando una reducción de intensidad lumínica, que será proporcional a la concentración de la disolución” (Ley Beer). El agua de piscina puede contener suciedad, como grasas de lociones corporales, etc…que puede ensuciar la superficie de los metales, o pueden oxidarlos (por la presencia de cloro) y por tanto comprometer la sensibilidad del detector (compuesto por electrodos metálicos, que están inmersos en el agua de la piscina). Estos detectores necesitan un reactivo para producir un color en función de la concentración de cloro. El producto coloreado absorbe parte de la intensidad de la luz que atraviese la celda del detector y un transductor transforma la diferencia de absorbancia en concentración del colorante, que será igual a la concentración de cloro. Por ejemplo: el ojo humano actúa como un detector, y puede diferenciar la intensidad de un mismo color (desde un rosa pálido hasta rojo intenso). Si añadimos el reactivo DPD1 a una porción de agua con cloro se producirá un color. Si doblamos la cantidad de cloro en el agua el color se hará más intenso. La intensidad del color es proporcional a la cantidad de cloro = COLORIMETRÍA.