Limpieza y acondicionamiento del vaso piscina

depuradora aqualica.es

Si has tenido el acierto de proteger químicamente el agua de tu piscina durante los meses de desuso (invernaje) y dispones de una cubierta de invierno que haya evitado la acumulación excesiva de suciedad en el fondo (o has realizado limpiezas regularmente), ahora no será necesario vaciar la piscina y la puesta en marcha será casi automática. En cualquier caso, recuerda que está recomendado un vaciado íntegro cada 4 o 5 años para efectuar una desinfección en profundidad de todas las superficies sumergidas. Si por el contrario no has podido evitar que el agua se echara a perder, la puesta en marcha de tu piscina se complica considerablemente y no te quedará más remedio que vaciarla para proceder a una exhaustiva limpieza y desinfección del interior del vaso.

Una vez realizada la revisión de la depuradora y llevadas a cabo las operaciones de mantenimiento del equipo, se procederá al desmontaje, limpieza y recogida de la cubierta (si disponemos de ella). No conviene demorar mucho esta operación, ya que a medida que avanza la primavera y los días son más largos y calurosos, la cubierta actúa potenciando la acción de los rayos solares y aumentando notablemente la temperatura del agua. Este “calentamiento” neutraliza la defensa química que proporcionan los productos de invernaje (sólo funcionan con temperaturas del agua < 15 ºC) y en consecuencia el agua requiere más horas de filtración y un tratamiento químico adecuado para no estropearse. A continuación realizaremos una limpieza del fondo, preferentemente con el limpiafondos manual. En función de la suciedad acumulada, puede ser necesario realizar esta operación con la válvula selectora en la posición “VACIADO” para no saturar el filtro (si lo hacemos así es conveniente mantener el llenado abierto para compensar la bajada de nivel). Cuando hayamos terminado, sólo nos quedará realizar un tratamiento químico adecuado y mantener la depuradora en funcionamiento manual durante al menos 24 horas para tener nuestra piscina lista para el baño.

Si no tienes tanta suerte y necesitas emplear el motor de la depuradora para desaguar la piscina, puedes encontrarte con dificultades. Ten en cuenta que si la piscina está muy sucia y cargada de materia en suspensión (hojas, ramas, insectos, plásticos, tierra…), no deberías utilizar la bomba de filtración para extraer el agua. Las bombas de las piscinas están preparadas para trabajar con “aguas limpias” y por lo tanto la capacidad del cestillo del prefiltro para retener sólidos es muy escasa. Lo más probable es que el cestillo se obstruya rápidamente e impida el paso del agua, con lo que el motor trabajará en vacío y seguramente sufrirá daños graves (si quitamos el cestillo las consecuencias pueden ser nefastas). Incluso si la piscina no está demasiado sucia podemos tener problemas para vaciarla hasta el final (por entradas de aire u obstrucción en los circuitos; por la diferencia de altura entre la bomba y el fondo de la piscina; etc…). Para evitar estos inconvenientes la solución es emplear un equipo independiente de bombeo (una bomba sumergible es ideal), preparado para “aguas sucias”, que además nos será de mucha utilidad para extraer el agua de enjuague que se acumulará durante la limpieza. Existe un tipo de piscina que según las recomendaciones del fabricante nunca debe vaciarse completamente. Nos referimos a las piscinas de "LINER", que requieren un tratamiento muy particular. En estos casos lo mejor es ajustarse estrictamente a las indicaciones facilitadas por la empresa instaladora o el propio fabricante.

Cualquiera que haya limpiado alguna vez una piscina expuesta sin ninguna protección a los efectos devastadores de un prolongado abandono, sabe lo duro y desagradable que puede resultar este trabajo. Colonización masiva de algas, bacterias, virus, hongos e insectos; gran acumulación de materia orgánica en descomposición sobre el fondo; formación de incrustaciones calcáreas sobre el vaso y en el interior de la maquinaria; daños irreparables en el revestimiento y los accesorios subacuáticos... son sólo algunas de las consecuencias de esta vieja costumbre, todavía muy extendida, de descuidar la piscina durante el invierno creyendo que esto representa un ahorro de dinero o esfuerzos. Nada más lejos de la realidad. Sea como sea, si queremos evitar situaciones comprometidas durante la temporada, que amenacen la salud de los bañistas, y prevenir contratiempos que dificulten las labores de mantenimiento, es primordial realizar una minuciosa limpieza y sobre todo una desinfección profunda de todos aquellos elementos que estarán en contacto con el agua de baño. Dada la trascendencia del proceso de limpieza de la piscina, y considerando la dureza del trabajo y el riesgo para la salud que puede implicar la manipulación inexperta de productos químicos muy tóxicos, recomendamos confiar este trabajo a una empresa especializada. Para empezar, una vez vacía la piscina es aconsejable evitar que el sol reseque la suciedad adherida sobre el revestimiento para facilitar la tarea. Lo ideal es vaciar la piscina durante la noche e iniciar la limpieza a primera hora de la mañana (si esto no fuera posible, es conveniente realizar algún enjuague de las paredes durante el vaciado). Cuando hayamos recogido las hojas y residuos más voluminosos, procederemos a enjuagar los circuitos de filtración haciendo circular agua por el interior de las tuberías hasta que salga limpia. A continuación hay que eliminar la suciedad y depósitos de cal de paredes, fondo y accesorios empleando un desincrustante eficaz.

En esta parte del proceso puede resultar útil una hidrolimpiadora de alta presión, sin embargo para eliminar determinadas manchas o adherencias probablemente sea necesario aplicar varias veces el producto desincrustante e incluso frotar con un cepillo fuerte. Para la línea de flotación existen productos especiales (p.e. BORDNET de BAYROL) que ayudan a eliminar la marca oscura que se forma por los residuos de grasa corporal, cosméticos, materia orgánica… Ciertas manchas que se forman gradualmente con el paso del tiempo, por una mala calidad del agua o una limpieza deficiente (como las incrustaciones de cal que se depositan sobre las paredes, y de forma especialmente notable sobre la zona superior del revestimiento donde la sedimentación se ve favorecida por la constante evaporación del agua) tienen muy difícil solución. La segunda fase (la más importante) consistirá en aniquilar de raíz las algas que hayan podido arraigar sobre el revestimiento y los accesorios, y en una desinfección eficiente de las superficies sumergidas que garantice la destrucción de los microbios (bacterias, hongos, virus...). El producto más eficaz para desempeñar ambas funciones es el HIPOCLORITO SÓDICO, pero hay que tener cuidado a la hora de utilizarlo ya que no es apto para piscinas de fibra-poliéster, pinturas, revestimientos de PVC tipo LINER, materiales cromados, etc... No debemos olvidar la limpieza y desinfección también de los elementos subacuáticos, prestando especial atención a las zonas menos accesibles como el interior de los focos, donde las algas y los microorganismos encuentran un lugar perfecto para anidar. Podemos aprovechar también para reponer las piezas de los accesorios de filtracion que falten o estén deterioradas (cestos o compuertas de skimmer, rejilla del sumidero, boquillas de impulsión...) y para comprobar el funcionamiento de los proyectores y proceder a su reparación o sustitución en caso necesario.

El revestimiento del vaso no sólo desempeña una función decorativa. Algunos recubrimientos como el "LINER" o el "POLIÉSTER" actúan, de hecho, como una barrera indispesable para asegurar la contención del agua. En el caso del "GRESITE" y de otros acabados similares, el material refuerza la estanqueidad del hormigón. Además de impermeable, el revestimiento suele ser liso y uniforme para impedir los depósitos de suciedad que favorecen el crecimiento de algas y microbios. Por lo tanto también interviene de forma activa en el mantenimiento de la higiene de nuestra piscina. De poco nos servirá hacer un buen trabajo con la limpieza y la desinfección si el revestimiento está deteriorado. Para prevenir problemas serios durante la temporada, es preciso realizar un reconocimiento del interior del vaso para asegurarnos de que nuestro revestimiento goza de buena salud. REVESTIMIENTO VÍTREO - GRESITE: Nos aseguraremos de reponer todas las piezas de gresite que puedan haberse desprendido, empleando un material de agarre apropiado. Si la caída de piezas es numerosa y está agrupada, puede significar que existe un problema grave que incluso podría estar afectando a la estanqueidad de nuestra piscina (fisuras o grietas en el hormigón; material de agarre de escasa calidad, incompatible con el soporte o simplemente mal utilizado; zonas de la estructura debilitada; etc...) En estos casos lo mejor es recurrir a una empresa especializada para que nos asesore. La lechada del revestimiento (el material de relleno de las juntas) desempeña varias funciones importantes: refuerza la impermeabilización del vaso, afirma el gresite obstaculizando su caída y evita la acumulación de suciedad en las juntas que propicia la aparición de algas y microorganimos nocivos. Si se observa una reducción significativa y general del relleno de las juntas, es el momento de restaurar la lechada aplicando un buen mortero a base cemento blanco, áridos seleccionados, aditivos especiales y pigmentos estables. Este trabajo requiere el dominio de la técnica y bastante fortaleza física (han de soportarse temperaturas extremas en una atmósfera asfixiante, saturada de polvo), por lo que, una vez más, recomendamos recurrir a la experiencia de una empresa especializada.

REVESTIMIENTO DE PVC - LINER: Aunque este material necesita poco mantenimiento, es preciso comprobar que no existen perforaciones o desgarros que pudieran estar afectando a la estanqueidad de la piscina. En los liners finos estos daños suelen traducirse en una pérdida de tensión que provoca un evidente encogimiento y pérdida de la forma original, incluso cuando la piscina está llena. Los liners reforzados conservan mejor su forma, aunque también pueden experimentar una ligera retracción, con la piscina llena, cuando han sufrido algún desperfecto de ese tipo. Contacta con una empresa especializada para subsanar el problema. Algunas afecciones del liner, como una pronunciada decoloración o una pérdida considerable de la elasticidad (el material se vuelve quebradizo), son irreversibles y el único remedio es la sustitución de la lámina. REVESTIMIENTO DE FIBRA DE VIDRIO - POLIÉSTER: Los daños más habituales en este tipo de revestimiento son la decoloración que con el tiempo origina el tratamiento químico, el resquebrajamiento (fisuras, grietas, desconchones...) producido como consecuencia de haber permanecido vacía la piscina durante un prolongado período de tiempo o por defectos en el soporte, y la formación de ampollas debidas a la filtración de agua por capilaridad (lo que se conoce como OSMOSIS). Mientras que el primero es una cuestión puramente estética, en los otros casos la gravedad del problema aconseja actuar con determinación y ponerse en manos de profesionales para proceder a una restauración adecuada del material.