Arranque de la piscina: revisión y puesta a punto de la depuradora

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Se acerca la temporada de baños y es el momento de pensar en acondicionar nuestra piscina para prevenir problemas durante el verano. Para empezar, sería interesante revisar a fondo nuestro equipo de filtración y aprovechar la pretemporada para efectuar las operaciones de mantenimiento que nos marque el programa.

El filtro es el componente de la depuradora responsable de la filtración del agua. Su función es retener las partículas e impurezas que se hayan presentes en el agua de la piscina. Este proceso tiene lugar cuando el agua pasa por el interior del filtro, a través de la materia filtrante que contiene (arena, vidrio, zeolitas, cartuchos, tela...). Para que la filtración sea de "buena calidad", el filtro ha de estar correctamente dimensionado a las características de cada piscina; volumen total de agua y caudal que impulsa la bomba de filtración. En general, un filtro que tenga poca superficie de materia filtrante (filtros pequeños), combinado con una bomba demasiado potente (alto caudal), provocará que el agua pase a una velocidad excesiva a través de la materia filtrante y no se produzca una buena filtración. Además en estos casos suele ocurrir que el filtro se satura rápidamente y es preciso hacer contra lavados con mayor frecuencia. Por el contrario, un filtro con gran superficie de materia filtrante (filtros grandes), combinado con una bomba poco potente (bajo caudal), repercutirá en una calidad de filtración superior, pero exigirá muchas horas de funcionamiento del equipo de filtración para garantizar que todo el volumen de agua que contiene la piscina circula por el filtro al menos una vez al día.

En instalaciones que dispongan de filtro de arena - la gran mayoría -, es muy recomendable realizar una limpieza y desinfección intensivas del interior del filtro para destruir algas, virus o bacterias resistentes y eliminar incrustaciones de cal que apelmazan la arena y disminuyen su capacidad de filtración. Esta operación la denominamos “REGENERACIÓN DE ARENAS”. En nuestro comercio especializado puedes encontrar productos específicos para realizar esta labor de forma limpia y sin esfuerzo. No obstante, cada cuatro o cinco años - dependiendo de la calidad del agua y del mantenimiento efectuado, incluso antes - es necesario sustituir totalmente la arena del filtro. La operación de “CAMBIO DE ARENAS” exige la manipulación de algunos elementos del equipo que, de no realizarse adecuadamente, pueden afectar posteriormente a la estanqueidad del sistema. Además es un trabajo que requiere cierta técnica y bastante fortaleza física – en los filtros domésticos han de extraerse a mano entre 100 y 350 kg de arena por un orificio del tamaño de un plato -, por lo que es mejor dejar esta operación en manos de un especialista. Es importante recordar que la arena del filtro NO ES ARENA NORMAL. Se trata de un SÍLEX especial de muy fina granulometría.

Últimamente se están utilizando diversos materiales en sustitución del sílex tradicional como materia filtrante, sin necesidad de cambiar el filtro. De probada eficacia resulta el "VIDRIO ECO FILTRANTE”. Este material se obtiene a partir de vidrio reciclado, por lo que es un producto ecológico y 100% sostenible. Debido a su estructura y a las vivas aristas que se forman al triturarlo, el vidrio tiente una capacidad de filtración notablemente superior a la del sílex. Esto significa una disminución de las necesidades de productos de tratamiento químico y un agua de baño de mayor calidad y más natural. Su composición es cristal puro, prácticamente al 100%, sin aditivos ni componentes químicos que pudieran alterar el equilibrio del agua. El vidrio es un material invulnerable al ataque de los agentes biológicos y por lo tanto es imputrescible. Esta cualidad, además de su impermeabilidad, convierten al VIDRIO ECO FILTRANTE en un material idóneo para prevenir la aparición de colonias de algas, bacterias, hongos o virus en el interior del filtro. Gracias a ello la necesidad de lavados del filtro es menor que con el sílex, y por lo tanto se obtiene un considerable ahorro en el agua necesaria para el mantenimiento de la piscina y en productos de tratamiento químico. La dureza del vidrio (ligeramente inferior a la del cuarzo) y la inalterabilidad de sus propiedades frente a la acción de la mayoría de los agentes químicos, hacen del VIDRIO ECO FILTRANTE un material extraordinariamente resistente a la agresión de los productos de tratamiento químico de la piscina y a la erosión que se produce con el paso del tiempo. Con las atenciones adecuadas y si el agua de llenado de la piscina es de buena calidad, el VIDRIO ECO FILTRANTE puede tener una vida útil como mínimo un 50% superior a la del sílex.

En las instalaciones que dispongan de filtro de diatomeas, habrá que extraer los discos de tejido que se encuentran el su interior para proceder a una exhaustiva limpieza con agua a presión, ayudándose si fuera preciso con un cepillo suave. En casos extremos puede ser necesario emplear algún producto desincrustante – actúa con precaución y consulta con un especialista –. Los discos deteriorados deberán ser sustituidos inmediatamente. También limpiaremos con agua a presión el interior del filtro, antes de introducir de nuevo los discos y cargar la cantidad de diatomeas indicada para el tamaño del filtro. Los filtros de cartucho y los filtros textiles reciben un tratamiento similar, sólo que en estos casos no necesitamos el aporte de materia filtrante.

La bomba de la depuradora – el conjunto de motor y prefiltro - es el componente encargado de hacer circular el agua de la piscina a través del filtro. Conviene evaluar su rendimiento para garantizar una velocidad de filtración apropiada – volumen de agua desplazado, por unidad de tiempo, por unidad de superficie de filtración; es decir, relación entre el caudal de la bomba y el tamaño del filtro -. Si el rendimiento de la bomba es bajo, necesitaremos más horas de funcionamiento diario – mayor consumo eléctrico - para obtener una filtración mínimamente aceptable y posiblemente no dispongamos de fuerza suficiente para realizar los lavados periódicos que exige el filtro.

El manómetro nos indica la presión de trabajo del sistema; una presión anormalmente baja significa que la bomba está ofreciendo un rendimiento escaso – aunque también existen otras explicaciones que no tienen relación con el rendimiento de la bomba -. Esto puede deberse a: un bajo nivel de agua en la piscina, cestillo saturado o roto, mal ajuste de la tapa del prefiltro o junta deteriorada, entrada de aire en los circuitos hidráulicos, obstrucción de tuberías, falso contacto eléctrico o conexión inadecuada – en determinados motores -, deterioro por envejecimiento y desgaste de materiales… La mayoría de estos problemas pueden detectarse tras un rápido chequeo y tienen fácil solución. Otros tal vez requieran la intervención de un técnico especializado.

Las válvulas del equipo de filtración sirven para dirigir el flujo de agua que circula por el interior de las tuberías. Nos permiten seleccionar de dónde “tomamos” el agua de la piscina – fondo, skimmer o limpiafondos - y adonde queremos enviarla. Si observamos que alguna de las válvulas gotea, puede significar que existe una entrada de aire en el circuito que afectará al rendimiento del sistema. Si el tipo de válvula lo permite – las válvulas de bola de PVC suelen incorporar enlaces para acceder fácilmente a su interior -, habría que revisar el estado de las juntas, el teflón de las roscas o el apriete de los enlaces. Cuando la manipulación de las válvulas exige una fuerza inusitada, tal vez sea necesario sustituir el cuerpo de la llave o incluso la batería de válvulas completa – estos ajustes son especialmente importantes en las válvulas de aspiración del equipo -.

Una válvula singular que podemos encontrar unida al filtro, es la VÁLVULA SELECTORA de seis vías. Por su relevancia en el funcionamiento del equipo de filtración merece una atención especial. La función de esta válvula es “seleccionar” el camino que recorrerá el agua, una vez sale impulsada de la bomba. El diseño de una válvula selectora es un derroche de ingenio. En un espacio muy reducido y con la manipulación de una sola maneta es posible realizar hasta seis maniobras diferentes - FILTRACIÓN, VACIADO, CERRADO, LAVADO, RECIRCULACIÓN y ENJUAGUE -. De no existir, necesitaríamos instalar cinco válvulas normales para conseguir, con distintas combinaciones, una maniobrabilidad semejante. Sin embargo, el ingenioso mecanismo que se haya en su interior está expuesto a constantes fricciones y cambios de presión, lo que termina produciendo un desgaste y desajustes que pueden concluir en problemas graves, que no siempre son fáciles de diagnosticar. Uno de los efectos más perjudiciales que ocasiona el malfuncionamiento de la válvula selectora es la pérdida de agua de la piscina. Cuando la maniobra seleccionada es “Filtración”, un desajuste importante puede provocar que parte del agua que impulsa la bomba se pierda por el desagüe – evidentemente esto no debería suceder si tenemos una válvula de seguridad instalada en dicha tubería -. Por la misma razón, un porcentaje del agua que debería pasar a través del filtro regresa a la piscina sin ser filtrada, lo que repercute en una disminución importante del rendimiento del equipo, en un consumo eléctrico más elevado, en una mayor necesidad de tratamiento químico... y en consecuencia en un agua de peor calidad. Ante el menor indicio de que la válvula selectora está empezando a fallar, es conveniente sustituirla.

El cuadro eléctrico de la depuradora es, ante todo, un elemento de seguridad. Su función principal es proteger a los bañistas y a la persona que maneja el equipo de una descarga eléctrica que puede resultar fatal – agua y electricidad no son una buena combinación -. Naturalmente también sirve para accionar y proteger el motor de la bomba y la iluminación de la piscina y para programar el funcionamiento automático del equipo. Debido al riesgo que entraña una mala manipulación de este componente, es altamente recomendable dejar las reparaciones eléctricas o cualquier reconfiguración del sistema en manos de personal técnico cualificado.

Sin embargo, tal vez desees comprobar una serie de características que tu instalación debería reunir. La caja de alojamiento de los elementos que componen el cuadro eléctrico de la piscina, por las condiciones del entorno en el que suele situarse, debe ser plástica, estanca y cerrada, con una compuerta de cierre hermético que nos permita acceder de modo seguro a los componentes que el usuario debe manejar – interruptores y reloj programador -. La alimentación eléctrica del motor o de cualquier complemento eléctrico instalado dentro del local técnico y expuesto a un posible contacto con quién ha de manipular el equipo, deberá realizarse mediante manguera eléctrica antihumedad – suele ser negra y redonda, como el cable de muchos electrodomésticos – y no debe presentar desperfectos ni empalmes. La instalación debe estar obligatoriamente protegida por un interruptor diferencial de alta sensibilidad, a ser posible exclusivo, cuya finalidad es interrumpir el suministro eléctrico cuando detecta un cortocircuito o una derivación – como la que se produce cuando sufrimos un descarga eléctrica -. El diferencial puede estar situado dentro del cuadro eléctrico de la depuradora, o al principio de la línea de alimentación – normalmente dentro del cuadro eléctrico general de la vivienda -. Es muy importante que la instalación incorpore una toma de tierra apropiada, aunque esto no se puede comprobar sin acceder al interior del cuadro, por lo que en caso de duda, lo mejor es solicitar la intervención de un técnico.